El video porno de mi novia

exnovias putasVideos porno Salí de la cama a las once de la mañana. Era día festivo en el pueblo donde está la empresa en la que trabajo, y me había dado el gustazo de no madrugar. Mi novia estaría fuera hasta las ocho de la tarde, porque trabaja en Barcelona y allí no era fiesta, así que excepto el tiempo que tardase en desayunar, ir al baño y comer, tenía casi todo el día para poder desvelar, por fin, una curiosidad que me había estado intrigando desde que Sonia se mudó a mi piso, hacía ya más de año y medio.

Mientras desayunaba recordé el día que ella se instaló conmigo; aquel montón de cajas, bolsas y maletas que trajo, y como me iba enseñando todo a medida que lo colocaba en su sitio. Incluso de sus muchísimos pares de zapatos tenía alguna historia que contar, aunque la verdad es que de la mitad de lo que me explicaba no me enteraba, absorto como estaba en mirarla mientras deshacía su equipaje, con aquella camiseta de tirantes que se alzaba hasta la mitad de sus tremendas tetas cada vez que ella dejaba algo en lo alto del armario, y aquellos shorts blancos de lycra que le dibujaban perfectamente la redondez de su culito e incluso, cuando se agachaba, su vulva abultada, carnosa, y que yo sabía totalmente depilada.

Tras el desayuno, me fui al baño con una erección porno casi dolorosa, a base de recordar que aquella tarde también habíamos estrenado todos los rincones del piso donde fuese posible follar como descosidos, y tentado estuve de hacerme una buena paja… pero había otra cosa que me interesaba y urgía aún más. En su traslado, Sonia me había contado detalles de todas las cosas que traía, excepto de una pequeña caja que no abrió, y que acabó por guardar la última y cuando yo no estaba delante.

En su momento eso ya me intrigó pero no dije nada al respecto y, en poco tiempo, llegué incluso a olvidarlo; pero un día en que buscaba no recuerdo muy bien qué, acabé por encontrarla accidentalmente. No la moví de sitio pero miré su interior, viendo que sólo contenía tres cintas de cámara de video. Luego dejé todo como estaba, y esperé pacientemente a tener la oportunidad de ver aquellas cintas con total tranquilidad.

Y ese día, por fin, había llegado.

Salí del lavabo, casi corriendo, para conectar a la tele la cámara de video que me había prestado el día anterior un compañero del trabajo, al que hube de recompensar invitándole a comer pese a que su charla me resultase aburridísima, y ligero como el viento fui a por aquella fascinante y misteriosa cajita cuyo contenido, finalmente, se me iba a desvelar.

Ya arrellanado en el sofá, y con tantos nervios como excitación, introduje la primera de las cintas –estaban numeradas- en la cámara, y me dispuse a ver qué secretos escondía mi novia, que eran tan delicados como para no hablar de ellos, y tan importantes como para no haberse deshecho de las cintas.

Comenzó la reproducción, y la imagen mostraba una fiesta en casa de alguien, en la que la gente iba tan borracha como para no entenderse ni una palabra de las conversaciones, además de ser eso casi imposible por el elevadísimo volumen de la música. Progresivo o algo así le llaman.

Le di unos segundos a la reproducción rápida, pero la cosa no mejoró en absoluto: planos y secuencias de gente que yo no conocía, en un piso desconocido, y sin ningún interés. Empezaba a pensar que era el momento de cambiar de cinta, cuando la cámara comenzó a desplazarse por un pasillo, hasta llegar a una habitación en la que ví a mi novia en un sofá, acompañada por tres tíos que yo no conocía, dos de ellos sin camiseta y mostrando una musculatura envidiable, y el tercero un mulato enorme que la abrazaba por la cintura y que la tenía sentada sobre él mientras compartían un porro. -Aquí si que comienza a interesarme- pensé yo, aunque también empecé a notar algo muy parecido a los celos.

El mulato debía contarle algo muy gracioso, porque mi novia no paraba de reír, mientras los otros dos tíos hablaban entre ellos de vete a saber qué. El de la cámara debía ir tan borracho como los demás, porque no se estaba un segundo quieto, y los minutos iban pasando sin que sucediese nada que mereciera la pena. Nuevo avance a cámara rápida, hasta que la cosa mejora: el mulato se harta de hablar, y se empieza a morrear con mi chica, quien con una cara de vicio impresionante se deja sobar las tetazas por debajo del top de tirantes, y uno de los tíos sin camiseta los mira y le acaricia el pelo, del color rubio platino que llevaba cuando la conocí. En el fondo me duele ver a mi novia montándoselo con otro, pero la curiosidad y la excitación me pueden.

El mulato saca las enormes tetas de Sonia de su prisión textil, dejándole el top por bufanda, y se las va lamiendo pausadamente. Ella echa la cabeza hacia atrás mientras le mordisquea los pezones, y uno de los tíos sin camiseta la sujeta por la barbilla y la besa metiéndole toda la lengua en la boca. Mi novia parece totalmente ida y se deja hacer, respirando agitadamente y frotando con su manita la tremenda erección que deforma el pantalón del mulato. Mi corazón se desboca, viendo aquello y temiendo lo que vendrá a continuación, cuando el cámara se da media vuelta y se dirige hacia la puerta. En el fondo que casi lo agradezco, pero uno de los tíos descamisados, que luce el brazo derecho tatuado por completo, le grita con voz gangosa al cámara que no se vaya, que la fiesta va a empezar. Los nervios ya me poseen por completo cuando veo que la imagen enfoca la mano del cámara cerrando la puerta de la habitación, y al girarse me muestra un plano general con mi novia arrodillada frente al mulato, se supone por los movimientos de su cabeza que chupándole la polla, mientras el tatuado y el otro -un rubio con la cabeza rapada- se están quitando los pantalones, los boxers, y dejando al aire dos pollas de tamaño considerable y tremendamente endurecidas. Al cerrarse la puerta el escándalo de la música infernal se atenúa mucho, y comienzan a oirse con claridad los jadeos del mulato.

La cámara se acerca y se ladea, permitiendo ver como mi novia engulle todo lo que puede del tremendo pollón del mulato, que si bien es muy largo aún es todavía más grueso, y en ese momento doy al pause y me levanto para ir al baño, a refrescarme la cara, fumar un cigarrillo, y considerar si de verdad quiero seguir viendo aquellas cintas. Por una parte, ver a mi novia comiéndose aquel pollón casi me ha herido, pero por otra tengo el rabo más duro que nunca, y deseo continuar viendo la única peli porno que he visto en la que me he tirado a la actriz principal.

Al final el morbo puede a los sentimientos, y me vuelvo a sentar en el sofá, aunque esta vez coloco una camiseta de las que estaban para lavar a mi lado, en previsión de la paja que finalmente sé que me voy a hacer.

Reanudo la peli, y veo a mi novia tragando cada vez más trozo de polla casi negra, mientras el mulato le estruja los tetones y el tatuado no pierde un minuto, y ya le ha dejado la minifalda por cinturón y le lame a conciencia el coño desde atrás, habiéndole bajado el tanga hasta medio muslo. El rubio rapado le manosea el culo con una mano, metiendo y sacando con lentitud un par de dedos en su ano, y se pajea con la otra, y yo también he empezado a menármela. Además de suspiros y jadeos, se les oye comentar lo buena que está mi novia, que es la reina chupando pollas, y lo mucho que la van a follar.

La imagen se mueve de tal manera que sospecho que el cámara también se la está cascando, cuando un primer plano de su polla me confirma lo que pensaba. El mulato lo mira, se echa a reir, y le dice a mi novia que se encargue de él. Ella se separa del moreno riendo, se arrodilla frente al cámara mirándole la polla y relamiéndose, y tras darle unos cuantos lametones en el capullo, engulle por completo todo el rabo y comienza a mamarlo como si le fuese la vida en ello, dando golpes de nuca y provocando que el cámara jadee como un animal, mientras se oye a los otros vitorear a mi novia, entre frases que destacan lo puta que llega a ser, lo mucho que le gustan las pollas, y que le avisan que se prepare, porque luego se la van a follar bien fuerte por todos los agujeros. El cámara acaba por sujetar a mi chica por la cabeza con una mano, para follarle la boca con todas sus ganas, mientras con la otra registra más o menos cuatro minutos de fenomenal mamada, que concluye entre rebufidos del anónimo muchacho vaciando sus cojones en la boca de mi novia, y cuya corrida no llega ni a insinuarse al tragarse ella todo el lecharazo, riéndose y mirando al objetivo.

El cámara se sienta en el suelo, según se nota muy tembloroso, entre aplausos de los tres muchachos, y mi novia se relame los cuajarones que le han quedado en los labios mirando a la cámara y sonriendo, cuando el mulato la levanta, la tumba en el sofá, y tras escupirse en el tremendo pollón y frotarlo un par de veces por la raja de mi chica, se lo mete por completo en el coño de un solo golpe de riñones, comenzando a follársela con todas sus ganas.

Sonia grita y berrea a cada embestida del enorme rabo aunque eso dura poco, porque el rubio la sujeta del pelo, irguiéndole la cara, y le hace comerle la polla. Aunque sería más exacto decir que le folla la boca, dándole pequeñas bofetadas en la mejilla, justo donde se le deforma con el pollón que se restriega por su interior.

El tatuado se pajea mirando la escena, igual que estaba haciendo yo, aunque no tarda demasiado en decirle al mulato que la siente encima suyo, que quiere romperle el culo a aquella puta, y que ya es hora de rellenarla bien de polla, porque se nota que la muy guarra con un solo rabo no tiene bastante. No sé si mi mano iba más deprisa que mis latidos, cuando ví como mi novia se reía al cambiar de postura, sentándose sobre el mulato hasta tener todo su pollón clavado en el coño hasta los cojones, y jadeando como una perra al notar como, centímetro a centímetro, la polla cuajada de venas del tatuado se iba metiendo por completo en el interior de su culo.

Los alaridos que suelta mi novia, con el culo y el coño totalmente abarrotados por dos pollas que la bombean con todas sus fuerzas, se oyen mezclados con los chasquidos de las pelotas rebotándole en el culo y los bramidos de los dos tíos que se la están follando como si quisieran partirla en dos, hasta que el rubio la agarra con fuerza del pelo y la calla, haciéndole tragar todo su rabo hasta los cojones. Los gemidos y los jadeos aumentan al ritmo en que acelera la follada, palmeándole el tatuado las nalgas mientras se la folla por el culo a toda velocidad, el mulato estrujándole las tetazas y chupándole los pezones, y el rubio sujetándole la cabecita con las dos manos y follándole la boca como si la quisiese ahogar. Las frases como “traga, guarra”, “toma, tres pollas para ti sola”, “te gusta que te follen bien fuerte, ¿verdad, zorra?” o “me voy a correr en toda tu cara de puta”, se oyen muchas veces, casi a chillidos y por encima de todos los demás sonidos.

Ver a Sonia corriéndose entre sonidos guturales, con todos sus agujeros rellenos, fue demasiado para mí, y comencé a soltar unos lecharazos como no sabia que fuese capaz de hacer, rociando no solo la camiseta sucia que había preparado, sino también el suelo y la mesa de café. Fue, y sin dudas, la mejor paja de toda mi vida.

Quedé extenuado, sudoroso, y con un tremendo mareo, mientras en la pantalla continuaba viéndose como aquellos tres desconocidos se follaban a mi novia por todos sus orificios a la vez, entre insultos, manotazos y sin ninguna delicadeza, turnándose en pasar todos por los tres agujeros, hasta que la hicieron arrodillarse y uno a uno, y todos en su cara, le descargaron el semen que les abarrotaba las pelotas, hasta dejarle la carita irreconocible de tantos lecharazos que le pringaban de la frente a la barbilla, desde donde le chorreaban a sus enormes tetas, que brillaban decoradas por regueros que se perdían hasta más allá de donde mostraba la cámara.

Me quedé un buen rato en el sofá, intentando asimilar lo que había visto, lo que había hecho viéndolo, y sobre todo temiendo lo que pudiese haber en las otras cintas, mientras la peli aún seguía, mostrando como el cámara, repuesto de su corrida y con una excitación renovada, le daba a chupar su polla a mi novia quien con una expresión de guarra asombrosa y la cara empapada de semen, se la mamó como si estuviese tomando un biberón, hasta recibir en sus mejillas y sus labios otra ración de esperma que le acabó colgando de la barbilla en un espeso grumo, que ella exhibió a la cámara mirando sonriente y moviendo la cabeza para que el cuajo se balancease. La filmación concluía con un primer plano de la carita de mi novia bañada en esperma y sonriendo, sobre la que los cuatro tios iban poniendo sus pollas hasta casi taparla por completo, mientras se les oía felicitarse entre ellos y dedicarle a Sonia frases como “eres la tia más puta que me he follado nunca”, “follarse a esta zorra es un gustazo, habrá que repetirlo”, “si, pero para otra vez tendremos que ser más”, “eres la reina de las chupapollas” y otras lindezas por el estilo. Mi novia, con la cara cubierta de esperma y pollas, muy sonriente, y frotándose por las tetas el semen que se las empapaba, se despidió y la pantalla se fundió en negro.

Algo menos de tres horas de cinta -y casi que también de paja- en la que se veía a mi novia recibiendo pollas por todos los lados, y el hecho de haberme corrido de forma espectacular y sin haber aún comido, hicieron que al levantarme me marease y me temblasen las piernas. Pero debía recoger todo, ya que la tarde se me había echado encima y además tenía que ordenar un poco el piso para que Sonia creyese que había dedicado el día a hacer cosas de provecho. Mientras me dedicaba a esos menesteres, no dejé ni un momento de recordar a mi novia siendo follada de aquella manera y dejándose grabar, y mi excitación volvió a aparecer en forma de una terrible erección que, esta vez sí, era dolorosa.

Cuando un poco antes de las ocho Sonia llegó a casa, la recibí con la mesa puesta y la cena preparada. Ella se emocionó y me cubrió de besos, aunque aún le aguardaba la sorpresa del baño de sales a la luz de las velas y con su música favorita.

Finalmente la llevé al dormitorio, a lo que ella se ofreció de buen grado, y después de unos pocos preliminares la follé con toda la excitación acumulada que aquella tarde me había dejado, hasta que las ganas que le tenía y los recuerdos de aquella cinta se desbocaron, y cuando noté que me iba a correr salí de su coñito y me pajeé frotándole el capullo por los labios, hasta que densos grumos de leche se le esparcieron por la boca y las mejillas. Nunca me había corrido en su carita, pero después de ver como aquellos cuatro desconocidos lo hacían tenía que probarlo. Ella primero me miró como asombrada, aunque sin decir nada comenzó a mamarme la polla, succionando hasta la última gota, y después la usó para recoger los lecharazos que le regaban la cara y llevarlos hasta su boca. Cuando acabó, se lo había tragado todo y no quedaba una gota a la vista.

Luego nos abrazamos, ella con su cabecita sobre mi pecho, y le fui acariciando la espalda y los hombros hasta que se durmió. Yo estaba pensativo, preguntándome quienes serían aquellos tios, qué habría en las otras cintas y porqué las guardaba, y sobre todo si debía decirle lo que había visto y, aún más dificil de explicar, lo mucho que me había excitado verlo. En voz muy baja, y poco después de apagar la luz, le dije:

-Cariño, eres mi actriz porno favorita. En mi vida me había dado tanto gusto una paja como la que me he hecho viéndote follar.

Ella ni se inmutó, dormida como estaba, y yo comencé a pensar que excusa iba a poner al dia siguiente para faltar al trabajo. Quedaban dos cintas por ver y no tenía ganas de esperar.

Una provocación dulce y sensual

chica provocativaVideos xxx gratis La chica de quien os hablo se llama Luna, tiene veintisiete años, es preciosa, con el pelo claro, rizado, muy largo, una sonrisa dulce y una mirada que hechiza desde el primer momento. Tenía novio al igual que yo, éramos amigas desde hacía tiempo y nunca la había mirado con malas intenciones, Aunque era consciente de que era una mujer que no pasaba inadvertida, era de las que provocan que los hombres (y algunas mujeres) vuelvan la cabeza cuando pasa.

Luna había cambiado de ciudad y me invitó a pasar un par de días con ella, ya que en los últimos tiempos apenas nos veíamos y solo nos comunicábamos por internet. El primer día transcurrió de lo más normal, por la mañana estuvimos de tiendas, me compré un bikini y algunos trapitos más y por la tarde decidimos irnos a la playa para estrenarlo. Yo nunca había hecho top-less pero sabía que ella lo hacía con frecuencia, llegamos a la playa y se quedó con tan solo una braguita pequeña y nos fuimos al agua.

Una vez dentro me dijo que porqué no me animaba a quitarme el bikini, que era muy agradable sentir el agua directamente en la piel, para entonces ella estaba con sus braguitas en la mano… me daba un poco de corte, pero al fin y al cabo, ella me había visto desnuda muchas veces y donde estábamos dentro del agua nadie podía vernos, me decidí y me quité todo… la verdad es que la sensación del agua fría entre las piernas era muy agradable y todo aquello me estaba excitando, no pude evitar mirar los pechos de Luna, siempre había deseado tenerlos como ella, grandes, duros, tersos, en ese momento tenía los pezones duros por la temperatura del agua… estaba preciosa así desnuda, por primera vez en mi vida sentía deseos de tocar esos senos, de sentirlos… nunca había tocado a ninguna mujer y tampoco me atrevía a hacer nada por miedo a su rechazo.

Quité esa idea de mi mente y le propuse salir a tomar el sol, nos pusimos las braguitas del bikini y Luna me dijo que no me pusiera lo de arriba, sobretodo para que no tuviera marcas, decidí hacerle caso y ambas salimos del agua con las braguitas nada más.

Nos tumbamos al sol y le pedí la crema, la mía se me había olvidado y ella se ofreció voluntaria a echármela, me pidió que me tumbara boca arriba primero, me dijo que tenía que ponerme protección en el pecho, ya que nunca lo había tenido así expuesto al sol y no era cuestión de que me quemara.

Luna se puso de rodillas a mi lado, puso un poco de crema en sus manos y comenzó a extenderla sobre mis pechos, dándome un suave masaje que me estaba poniendo a mil, hizo que los pezones se pusieran de punta, tan duros como nunca habían estado, yo trataba de evitar que ella lo notara, estaba turbada por mis propios pensamientos, por mi cabeza pasaban mil cosas… no terminaba de entender como me podía estar poniendo así, si era mi amiga y a mi no me gustaban las mujeres, pero esta sí me gustaba y mucho, lo estaba descubriendo al sentir su manos… dejó de tocar mis pechos y fue poniendo crema por el resto de mi cuerpo, tocando lentamente, masajeando, deteniéndose en las zonas más sensibles… ¿Eran imaginaciones mías o me estaba provocando? Yo no quería decir nada, tenía miedo de estar malinterpretando las cosas, simplemente la dejaba hacer mientras notaba como mi sexo estaba cada vez más húmedo.

Terminó de ponerme la crema y yo hice lo mismo con ella, me fui deleitando en su espalda, sus piernas, su abdomen y dejé para el último lugar sus pechos, por fin iba a tenerlos entre mis manos. Los empecé a tocar… eran los primeros que tocaba que no fueran los míos, la sensación era muy agradable… los fui amasando, masajeando, disfrutando de ellos… terminé de ponerle la crema y me eché a su lado sobre la toalla a tomar el sol. Ella me miró y se echó a reír, seguro que intuía la batalla que se estaba librando en mi cabeza, ella era más lanzada que yo y a mi todo aquello me estaba dejando de piedra.

Estuvimos un rato más y decidimos ir a su casa para ducharnos y ponernos guapas para salir de fiesta.

La primera en entrar en la ducha fui yo, en cuanto me sentí desnuda con el agua caer, mis manos comenzaron a dar cuenta de la excitación contenida durante la tarde y cuando comencé enjabonar mi cuerpo irremediablemente mis manos fueron directas a mi sexo, empecé a acariciarlo, primero despacito, recorriéndolo entero, desde el ano hasta el clítoris, pero poco a poco mi desesperación fue haciendo que los movimientos fueran más rápidos, abrí un mueblecito que tenía con los jabones, necesitaba sentir algo dentro de mi coño y detrás del todo vi que había un consolador, sin pensármelo lo introduje en mi vagina, más caliente aún pensando que este había estado antes en el coño de Luna, sin moverlo, solo sintiéndolo dentro, acaricié mis pechos, pellizqué los pezones, mientras mi dedo se movía en espiral sobre el clítoris… empecé a mover el consolador con brusquedad a la vez que los movimientos de mi dedo sobre el clítoris se hacían más intensos hasta que estallé en un orgasmo intenso y prolongado.

Salí de la ducha envuelta en una toalla, vi como Luna me miró de arriba abajo, pero no dijo nada, se metió ella en el baño, entré en su dormitorio para cambiarme y vi que tenía el balcón abierto, salí un momento a tomar el aire, todo esto que estaba sintiendo me estaba sobrepasando. Observé la calle, los edificios vecinos, yo venía de un lugar tranquilo y con casas por todos sitios, por lo que siempre me llamaba la atención los edificios de las grandes ciudades. Mirando vi como en el edificio de enfrente había un señor. Estaba también en el balcón, tendría alrededor de cuarenta años, era bastante alto, pelo cano y porte elegante. Me gustó y él también parecía interesado en mi, en ese momento me di cuenta que quizás me miraba porque solo estaba cubierta con la toalla. En ese instante Luna se acercó por detrás y me cogió por la cintura, yo hice como que ese gesto no tenía importancia y le pregunté quien era ese hombre, me dijo que era Raúl, un vecino con el que a ella le gustaba jugar… Vio que me quedé un poco sorprendida ante esa declaración y dijo que me lo iba a contar, pero solo si la dejaba besarme, que era lo que llevaba deseando durante todo el día.

Me besó allí mismo, en el balcón, ambas estábamos envueltas con sendas toallas, me dio el beso más largo y dulce que jamás me hayan podido dar, yo me di la vuelta otra vez mirando hacia la calle, estaba un poco aturdida y excitada a la vez, había comprendido que tipo de juego era al que se refería Luna, le pregunté si Raúl la solía ver masturbándose y me dijo que sí y que hoy quería darle otro tipo de espectáculo siempre que yo estuviera dispuesta.

No le contesté, pero mi mirada debió delatarme y Luna me volvió a abrazar desde atrás haciendo que mi toalla se deslizara y dejara un pecho a la vista. A mi me parecía increíble estar haciendo eso con una mujer y con alguien viéndonos, pero estaba tan caliente que quería dejarme llevar.

Mientras acariciaba el pecho que había quedado descubierto metió una mano bajo la toalla tocando mi coño que ya se había empezado a lubricar de nuevo. Mi cara debía parecer un poema, no podía evitar mostrar el placer que sentía, Luna me estaba penetrando con dos dedos mientras acariciaba y pellizcaba mi pecho, sentía su respiración en mi espalda y sentía como de vez en cuando me daba pequeños besos en la misma… estaba a punto de correrme y lo que más me sorprendía era como me gustaba que ese hombre me viera, dejé que mi toalla cayera del todo, Luna sacó sus dedos de mi coño y lo empezó a lamer…

Decidimos pasar adentro, aunque Raúl seguía viéndonos porque la puerta del balcón y las cortinas estaban abiertas, no pude contenerme más, le quité la toalla y echándome sobre ella en la cama comencé a besarla con locura y dulzura a la vez, fui deslizándome por su cuello, sus hombros y llegué hasta sus pechos, esos pechos que me habían estado volviendo loca todo el día. Los comencé a lamer despacito, recorriéndolos con la punta de la lengua, primero en grandes círculos, luego fui acotando despacito el contorno de los pezones, rozando con la lengua el borde, notaba como gemía debajo de mi, como se movía presa de la excitación y comencé a lamer directamente el pezón, le daba pequeños mordiscos mientras que mi mano acarciaba su coño… estaba empapada y fui descendiendo hasta ese maravilloso tesoro que nunca había sido comido por una mujer, para mi la novedad también era inmensa, era la primera vez que iba a probarlo, la primera vez que iba a saborear esos jugos… comencé a lamerlo lentamente, lubriqué la entrada de su ano, saboreé su coño y me detuve frene al clítoris, primero lo besé y eso parecía estremecerla aún más y luego lo fui lamiendo poquito a poco mientras que mis dedos iban entrando y saliendo alternativamente de su coño y de su ano hasta que estalló de placer videos xxx en mi boca… Fue sensacional, no me dio tiempo a separarme de ella cuando había comenzado a besarme como una fiera, con una pasión que jamás había visto, estaba saboreando su propio coño en mi boca y parecía disfrutar… Miré hacia el balcón y Luna también lo hizo, vimos a Raúl dentro de la casa, pero podíamos ver a través del balcón como se masturbaba, Luna y yo nos miramos y nos echamos a reir, mientras ella iba besándome lentamente todo el cuerpo, excitándome cada vez más y más hasta que su boca consiguió arrancarme el más dulce orgasmo que haya sentido nunca. Nos quedamos en la cama abrazadas, acurrucadas una junto a la otra, besándonos y acariciándonos con dulzura hasta dormirnos profundamente.

Espiando a mi tia

La siguiente historia es real como las otras 2 que he publicado.

Esta sucedió el 14 de mayo pasado.

Tengo una tía de 43 años que vive en un pueblo en el estado de Oaxaca. Vino a quedarse una semana en mi casa ya que tenia que hacerse unos estudios médicos.

Desde hace ya varios años siempre que viene había tratado de espiarla sin lograr mi objetivo. Ella es una mujer muy recada en su forma de vestir, siempre usa faldas que le llegan hasta unos 20 centímetros mas debajo de la rodillas y usa blusas que le cubren todos sus atributos, esta casada y con 3 hijos. Y no se las describo físicamente por que en las fotos que pongo podrán ver como es al natural.

En la semana que estuvo en la casa trate de espiarla sin éxito alguno, ella ya se a dado cuenta de que he tratado de espiarla y afortunadamente no me ha acusado, mi tía aparte de ser recada en su forma de vestir es muy pudorosa y creo que jamás pensaría en ponerse siquiera un traje de baño.

El día en cuestión para mi suerte no tenía clases en la universidad, ya eran cerca de las 8 de la noche cuando mi tía llamo al medico para pedir una cita y este se la dio para el siguiente día pero a las 7 de la mañana. Para esto yo estaba en mi cuarto viendo televisión, al bajar a la cocina por un vaso de agua me encontré con mi tía que estaba cenando mientras mi familia estaba en la sala viendo una taranovela, al verme me dijo que si estaba prendido el voiler por que se quería bañar ya que en la mañana no le daría tiempo por ser muy temprano la cita, yo le dije que no estaba prendido y que lo encendería y le diría cuando ya estuviera caliente el agua para que se bañase.

Mi corazón empezó a acelerarse pensando en que por fin podría espiarla, subí rápidamente a la azotea a prender el voiler e inmediatamente baje y prepare mi cámara digital para ocultarla en el baño, le puse unas pilas nuevas y pase de inmediato el contenido de la memoria en mi laptop, metí la cámara digital a la envoltura de jabón que guardo para estas situaciones como ya se los he mencionado en mis otros relatos y la puse en el baño tratando de ocultarla lo mas posible, tuve que estar mas de 10 minutos en el baño para que no me ganara mi tía y se metiera en el baño antes de poder prender la cámara y ponerla a grabar. Ya listo todo puse el modo de grabación y salí rápidamente del baño y baje a decirle a mi tía que ya debía estar el agua caliente (mas caliente estaba yo) ella me dijo que solo iba por su ropa, así la vi subir las escaleras y ya bastante excitado y nervioso solo me quedaba esperar a que saliera de bañarse.

Paso más de media hora para que saliera del baño, vi que ya venia bajando las escaleras y en ese momento fui al baño para sacar la cámara de su escondite y poder ver su contenido. Rápidamente me metí a mi cuarto, prendí la laptop y conecte la cámara para pasar el contenido.

Al ver el video de cómo se bañaba mi tía me tuve que masturbar para poder bajar mi calentura, la verdad es unos de los videos que he grabado que mas excita por el hecho de que fue tomado a una de las mujeres mas recatadas que conozco.

El video dura 10 minutos que es el tiempo de grabación que tengo en la memoria de la cámara, del mismo video saque las fotos que les muestro en este relato.

Agradecería sus comentarios para poder seguir subiendo algunos relatos más.

Dulce venganza

Queridos amigos, es la primera vez que os escribo un relato, tenia ganas en agradecimiento a todos los relatos que he leído en esta pagina y me han hecho pasar momentos muy agradables.

Isabel y yo habíamos salido a cenar y luego a tomar algo, os comento como es Isabel mide 1,70 pesara entorno a 55kl la talla de sujetador que usa es una 95 ósea esta muy bien armada, tiene un culo respingón y muy bien puesto, como os decía habíamos salido a tomar algo ella nunca quiere llevar la iniciativa y yo la verdad también necesito sentirme un poco deseado, la cena fue por cauces normales hablando de temas sin importancia, después de la cena la lleve a su casa era un día de diario y a la mañana siguiente debíamos madrugar para ir a nuestro trabajo.

Como siempre la acompañe a su portal abrió la puerta tras una dura lucha con la puerta que no quería dejarse abrir, encendimos la luz y la acompañe al ascensor para despedirme (como todas las noches).

Aunque no la había tocado yo estaba a 100 me gustaba mucho, eran las 11 de la noche el barrio estaba muy tranquilo hablo de Mostotes un barrio obrero cercano a Madrid, como siempre la di el beso de despedida, un buen beso en los labios apoyados contra la pared, es momento lo aproveche para poner mi mano sobre su culo respingón y en ese momento pensé este es el momento de vengarme.

Comencé a besarle el cuello zona que yo sabia que a ella le iba a excitar, mis manos estaban ocupadas en acariciar su culo, poco a poco mi cuerpo se acercaba mas al suyo anunciando mi calentura, su cuerpo se pegaba cada vez mas a mi, entonces mis manos pasaron de tocar su trasero por encima del pantalón a buscar sitio en su interior, el roce de piel con piel nos puso bastante mas calientes, mis labios no paraban de besar cuello oreja boca, en un momento ella se separo y me dijo que parase que estaba totalmente mojada y que ya no daba tiempo a irnos, en ese momento yo aproveche su pequeña separación para cambiar mi mano de sitio y metérsela en la parte delantera de su pantalón y rozarle con mucha suavidad el clitoris, me miro a los ojos con los ojos encendidos y me pidió que parase que podía entrar un vecino, pero por la humedad que tenia era evidente que le gustaba, entonces metí mi dedo índice dentro de ella y lo comencé a mover, arrancando un suspiro y su petición de piedad, aquello a ella no le parecía correcto pero no podía resistir, ante aquella petición solo había un opción comencé a mover mi dedo a mas velocidad mirando a sus ojos con deseo la verdad no se si fue la situación el lugar o mi dedo el caso es que tuvo uno de los orgasmos mas rápidos intensos de los que yo recuerdo.

Después nos besamos se coloco la ropa y le dije la próxima vez que no me lo pidas será peor.

Espero que os haya gustado me encantaría recibir vuestros comentarios.